Pareja, Amor, y Sexo en los tiempos del Coronavirus

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Se escucha decir que en estos tiempos de cuarentana por el coronavirus, gran cantidad de parejas estables están viviendo en estado de fragilidad por la fuerte opresión que sienten al tener que estar todo el tiempo durante meses en una convivencia en encierro forzado, a punto que en muchos casos, siguen  quedándose en casa por las dificultades de cambio durante el aislamiento social, pero que en verdad, no la pasan nada bien en esta época de enclaustramiento permanente, viéndose la cara forzosamente, mañana, tarde y noche. Ya se sabía que el post vacacional fue siempre el período de  mayor cantidad de separaciones y divorcios. Pero las vacaciones son de uno o dos semanas.

Una nota redactada por Sebastián del Rio y publicada en La Nación del Sábado 22 de Diciembre de 2012  -hace siete años y medio-,  explica los estudios sobre el Sexo y el Amor realizados por el psicoterapeuta argentino residente en Paris, y profesor de la Universidad de la Sorbona, Juan David Nasio. Tengo nuevamente el placer de releer y compartir con los lectores de Nueva Epoca, las observaciones del prestigioso profesional, también Profesor Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, especialista en “cuestiones del amor”.

Sus libros son, entre otros: Los gritos del cuerpo, El placer de leer a Freud, Cinco lecciones sobre Lacan, Mi cuerpo y sus imágenes, El Libro del Dolor y del Amor. Este último me interesó especialmente.

Juan D. Nasio, de 78 años, explica que los pilares para mantener unidad una pareja son El Sexo, La admiración mutua, El diálogo y La realización de actividades conjuntas.  Son las cuatro patas de la mesa, pero la más importante es el Sexo, dice el estudioso,  y que la merma de la actividad sexual regular, frecuente y satisfactoria es una de los principales causas de las crisis de pareja; y que son las mujeres las que sienten más fuertemente el impacto de la insatisfacción sexual, y aunque parezca paradójico, la mujer da más importancia a la calidad del sexo y a la satisfacción sexual, que el hombre. La mujer necesita sentirse deseada y conducida por el hombre al orgasmo. Tiene siempre una satisfacción orgásmica con el hombre del cual está enamorada.

En la pareja es necesario que hablen de todo aquello que necesitan compartir, ya sea de los hijos, los familiares, de los problemas de trabajo, pero sin olvidar que no hay que decirse todo: Hay que guardar secretos. Cada cual tiene lo que se llama “un jardín secreto”, y hay que respetarlo.

La cuarta pata, es la de realizar una actividad conjunta (que en cuarentena fuera de casa es imposible), “tienen que tener un momento para estar juntos, no hablando, no haciendo el amor, sino haciendo una actividad real, concreta donde se comparta esa actividad, y no importa cuál. Puede ser ir al cine, al teatro, practicar un deporte, tomar clases de algo que les guste a ambos. “Eso hace que la pareja sea estable, porque tenemos que tener un momento para los dos, y muchas veces, la realidad, los amigos, los chicos, la familia, los padres, los problemas, prácticos dispersan esa necesidad de concentración de a dos que es muy importante para que la pareja sea estable”

Cuando alguna de las cuatro patas de la pareja deja de funcionar, ingresa la crisis, y allí es bueno hablar y hablar, y si hace falta hacerlo con la intervención de una persona de confianza de ambos. Puede ser un amigo, un familiar, un padre. Lo importante es que ambos confíen en esa persona, que será imparcial o mediador.

La Terapia de Pareja hay que dejarla para el final, cuando ya se siente que la situación no tiene más remedio, y entonces sí, consultar con un profesional especialista. Dice también que cuando el hombre tiene una relación extramatrimonial es más fácil recomponer la pareja, pero cuando quien tiene un tercero es la mujer,  ya su corazón se ha ido. Es  casi imposible recomponer.

Según Nasio, las causas del malestar masculino en la pareja no sueles estar tan frecuentemente atadas a lo sexual: “Al hombre lo que lo afecta en cuando la mujer no lo sostiene. Los hombres somos muy hijos de mamá, muy frágiles y muy bebé.” Finaliza el científico.

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